Siempre se dice que el futuro se acerca, pero en este caso, ya está acá. Es el caso de una familia francesa que se convirtieron en los flamantes propietarios de la primera casa construida integralmente con impresoras 3D.   Los 95 metros cuadrados de la propiedad incluyen 4 dormitorios que albergan 5 personas. Su diseño incluye paredes curvas para reducir los efectos de la humedad y controles digitales para personas con discapacidad. Por ahora es solo un prototipo, pero según sus creadores podría ser el principio de un gran cambio en la industria de la construcción. El proyecto fue liderado por el concejo de Nantes, una asociación de vivienda y la Universidad de Nantes. Imprimir la casa tomó 54 horas y se necesitaron 4 meses para completarla con ventanas, puertas y el techo.   En total costó unos US$234.000, que representa un ahorro del 20% respecto a lo que costaría una casa idéntica construida de manera tradicional.   El equipo que construyó la casa ahora se siente capaz de imprimir una casa igual en solo 33 horas. Cristian Lucero -  Zona Dueño